El "río humano" fue el sueño de dos hombres, dos ciudadanos normales, que se hartaron de ver cómo los políticos ninguneaban a nuestros ríos y miraban hacia otro lado mientras nuestro futuro se iba secando día a día. Alguno, incluso, llegó a manifestar que todo obedecía a "oscuros intereses personales"...

...poco a poco, cada vez más gente quería ser parte de este río humano, entonces los políticos se dieron cuenta que no podrían parar este caudal de voces, por lo que lo mejor sería unirse, pero sólo un poquito, ya que los líderes de los dos principales partidos en la región no querían mojarse en este río tan particular...

... pero el río humano desbordó todas las expectativas y muchos ciudadanos se lanzaron al agua y dejaron por un momento su aletargamiento. Este remolino de rabia inundó toda la ciudad y el furor de su corriente pudo oírse a lo largo y ancho de nuestra geografía...

... los políticos y mandamases querían que el pueblo les viese, y se peleaban para que su cabeza emergiese más que la de sus contrarios en el río, pero estaban condenados a ser unas gotas más entre las miles de gotas que formaban el río...

... y así, dos hombres, consiguieron que la voz de todo un pueblo se oyese, mientras los políticos y mandamases permanecían amordazados en segunda fila, sin poder colgarse una medalla, ni decir una palabra. Han habido y habrán otras batallas, pero esta es la historia de la que ganaron dos hombres del pueblo: Miguel Méndez y Miguel Ángel Sánchez. Y colorín, colorado, este cuento aún no ha acabado.


foto:
Manu Reino