
¿Qué se puede esperar de una fiesta cuyo acto central es un desfile de políticos que compite por ver quién es más visto? Nada. Y así será por muchos años.
El día que decidan hacer algo más popular y menos solemne; el día que los políticos dejen de ser los protagonistas del cortejo; el día que se organicen más actos el día del desfile para que la gente no se vaya a casa tras el paso de la comitiva, ese día las fiestas cobrarán más interés local. Para nacional, aunque tengamos la etiqueta, aún nos queda mucho.


